El término matrimonio proviene del
latín matrimonĭum. Se
trata de la unión de un hombre y
una mujer que se concreta
a través de determinados ritos o trámites legales. En los últimos años, cada
vez más Estados han aceptado el
matrimonio entre personas del mismo sexo,
con lo que esta unión conyugal ha dejado de ser patrimonio de la
heterosexualidad.
El lazo matrimonial:
Es reconocido a nivel social, tanto a partir de
normas jurídicas como por las costumbres. Al contraer matrimonio, los cónyuges
adquieren diversos derechos y obligaciones. El matrimonio también legitima la
filiación de los hijos que son procreados por sus miembros.
Es
posible distinguir, al menos en el mundo occidental, entre dos grandes tipos de matrimonio:
el matrimonio civil (que se
concreta frente a una autoridad estatal competente) y el matrimonio religioso (que
legitima la unión ante los ojos de Dios).
Para la Iglesia Católica y/o
evangélica, el matrimonio es un sacramento y una institución cuya
esencia está en la creación divina del hombre y la mujer. El
matrimonio católico es perpetuo: no puede romperse según los preceptos
religiosos (a diferencia del matrimonio civil, donde existe el divorcio). Una
persona separada, por lo tanto, no puede volver a casarse por Iglesia.